miércoles, 14 de octubre de 2015

Lluvia dile.



Mientras el sonido del calor refleja el tiempo en gotas, la lluvia no deja de golpear el ventanal transparente de ilusiones. Puedo ver el viento, puedo percibir el baile del agua que no dejan espacio para el recuerdo, lo traen, lo mojan, lo inundan y lo desaparecen.
Me ilumina la luz eléctrica natural de la noche empapada y vestida de gris, alguien me espía sobre la cama, alguien se sonroja escuchando el cantar de mi respiración.
Siento sus pasos atrás, en cada sombra de mi silueta inquieta.
 Respiro con el sol y las nubes encontrando libertad en cada mañana al  viajar en un destello de paisajes urbanos.
Hay mucho que aprender de las nubes, de las formas y de la imaginación.
Quiero dibujar en el cielo mis reflejos de alegría,  no quiero dejar de caminar lugares que nunca pensé, dejándome llevar por corrientes pasajeras.
Me basta con verme bailar, volando hacia el mar.
Vida hermosa, estas acá.
Sueño profundo, quédate un rato más.
Suspiro eterno, múdate a mi almohada.
Trueno voraz, devórame en trozos.
Canción mágica, derrámate en mi sangre.
Pasos al costado, escucha mi andar sobre veredas rotas.

Como una brisa que viaja y dibuja miradas disfruto la lluvia.
Plena y variada.