jueves, 7 de febrero de 2013

Oferta de colores.


Eran días largos, con noches más largas, con lunas duplicadas y copas rebalsadas. La calle tenía esos banderines que tanto nos gustan. No hablábamos, gritábamos entre brindis y besos.

La ropa se volvía por momentos blanca como la  espuma, mojada como el agua y colorida como el cielo. No existían las veredas ni las sendas peatonales. Los semáforos eran un continuo amarillo. Las bicicletas bailaban junto con nuestras palmas y las risas eran abanicos.

La música no dejaba de sonar y las rondas eran continuas.

De repente bailaba a tu lado, decía la canción.

Todo era fiesta, sin horarios, ni relojes, sin principio ni final.

Todo era un carrousel.

¡Colores!

Es carnaval.

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