sábado, 30 de junio de 2012

Espacio, eso que nos rodea.


Nunca preste tanta atención a una contraindicación como hoy, después de recorrer esas 8 calles, esos 15 árboles, ese negocio donde siempre me detengo leyendo el cartel que de memoria reconozco.
Sos mi contraindicación, eso fue todo.
No importan los celos, las risas, los caminos, las sábanas, las ex copas.
Si importan los resultados, las consecuencias, las causas.
Me enoje al comparar mi identidad con tus problemas, grite al cambiar mi pensamiento por tus actos.
Fui víctima de mis propias decisiones, de mis dudas y de mis bailes.
Sos protagonista de esta historia.
Sos o fuiste el blanco indirecto.
Cuando ese espacio existente encuentre la unión natural de dos latidos, el mundo será una risa dorada.
Cuando lo natural desaparezca y no haya rayos de  sol, la negación tendrá tu nombre.
No toques más bocinas al aire ni llames a escondidas.
No me des lástima sabiendo que soy la compradora por excelencia de penas sociales.
No me convenzas con besos mojados y golosinas de colores.
No me invites a mirarte con luces.
No me cocines más.
Puedo entenderlo y soportarlo.
No está mal reírnos, si está mal completarnos.
Mi espacio late, crece.
Tu espacio, corre, cae.

domingo, 3 de junio de 2012

Escena primera


La noche vestía estrellas y calles pobladas, algunos niños corrían en dirección contraria a mi llamado. La risa invadía las charlas, los pasos guiaban el andar expectante ante el encuentro.
Las noches repetían ese gusto a vino seco mezclado con pasos de baile improvisados.
Ella, pensaba. El, se inundaba de problemas.
Sostenían la mirada ambos por segundos, pero se perdían en las caras repetidas.
La luz estaba un poco más baja que días anteriores, la música un poco más fuerte que esos mismos días.
Había viento.