domingo, 14 de febrero de 2016

Diástole.



Durante esa época las noches decoraban el cielo y las bocinas invadían los silencios permanentes, silencios excelentes, llenos de palabras y ruidos, de melodías y vientos.
Los caminos eran del corazón, de las luces y de los colores de la naturaleza.
Creo en la evidencia del terreno del cuerpo, en donde la razón es dirigida por calles húmedas, donde las palabras son las protagonistas de mundos sensibles y de ideas brillantes.
Es el propio cuerpo la guía de las sensaciones, el mapa de los encuentros.
Una noche, de esas donde las amistades abundan, bajando escaleras de bares de puertas rojas y asientos marrones recorrimos números y besos de mejillas.
Bajo la noche sin luna, de repente bailaba a tu lado, donde las risas son siluetas de movimientos, las manos novelas románticas y las palabras ondas de los renglones.
En un estado de delirio, recorrimos los ríos. Fueron siete o seis las noches, no lo recuerdo, no recuerdo el reloj ni calendario de esos días.
Si recuerdo los fuegos, los aires, la arena y el verde de tu mirar.
Me he perdido en las huellas, nos perdimos en los pasos.
Nos encontramos en los sombreros de formas oblicuas y de colores oscuros. Nos abrazamos en líneas del universo, nos reímos de las interpretaciones mágicas.
Los días eran de sol y celeste cielo, las noches de copas y conversaciones impacientes de descubrir.
Entre las mezclas de diástoles y sístoles coordinamos la más vaga sensación de placer, fundamentada por lo magnifico del devenir. Explicito eran los movimientos finos de las siluetas engranadas bajo la sutileza de lo genuino.
Somos amantes de los cuerpos, de las existentes sensaciones, de los asuntos eternos, de las estrellas empapadas de deseo que fueron testigo de las sensaciones penetrables  que acentuaban la cortesía del tacto.
Somos amantes de la ambivalencia del corazón en su relajación y contracción constante.
Somos mente en un frasco, en una esquina.
Somos corazón en el pasar, somos sendas en el viento.
Somos alma del sol.







De espaldas.



Amor de las ventanas, de persianas y rejas oxidadas.
De luces pasajeras, de mares oscuros.
Amor de voces, de lugares y nubes.
Amor de calendario, de sol y voluntades.
Crecer en risas profundas  y camas calientes.
Amores de sangres, de pasiones y de veredas.
Pasiones de cuerpos desnudos y dioses invocados a gritos.

Amor de lagos bajos, de amaneceres al sol
De confusas voces y tardes impacientes
Amor de calles peatonales y muchedumbres obsesivas
Amor de colores de vida
Respirar energía del viento mirando la ciudad
Amores de lluvias amigas
Llantos de emociones en contramano

Dolor de las tripas, de lágrimas eternas luego del último suspiro
Odio del desarrollo,  de gritos desgarrados
De días permanentes y noches pérdidas
Conversaciones sanadoras en busca de paz
Reventar y estallar
Romper y callar
Amor y dolor se combinan en engranajes de relaciones enfermas
Dolor y amor son consecutivos y contemporáneos
Carne, mente y luz
Largos y frágiles son los movimientos, intermitentes las luces y seductores los caminos a la hora de vivir.

Quiero contemplar el abismo dormido al costado de mi almohada
Quiero recordar manos y cuentos
Quiero guiarme en el viento y el sol
Quiero amor, colores, tripas y mente.


miércoles, 14 de octubre de 2015

Lluvia dile.



Mientras el sonido del calor refleja el tiempo en gotas, la lluvia no deja de golpear el ventanal transparente de ilusiones. Puedo ver el viento, puedo percibir el baile del agua que no dejan espacio para el recuerdo, lo traen, lo mojan, lo inundan y lo desaparecen.
Me ilumina la luz eléctrica natural de la noche empapada y vestida de gris, alguien me espía sobre la cama, alguien se sonroja escuchando el cantar de mi respiración.
Siento sus pasos atrás, en cada sombra de mi silueta inquieta.
 Respiro con el sol y las nubes encontrando libertad en cada mañana al  viajar en un destello de paisajes urbanos.
Hay mucho que aprender de las nubes, de las formas y de la imaginación.
Quiero dibujar en el cielo mis reflejos de alegría,  no quiero dejar de caminar lugares que nunca pensé, dejándome llevar por corrientes pasajeras.
Me basta con verme bailar, volando hacia el mar.
Vida hermosa, estas acá.
Sueño profundo, quédate un rato más.
Suspiro eterno, múdate a mi almohada.
Trueno voraz, devórame en trozos.
Canción mágica, derrámate en mi sangre.
Pasos al costado, escucha mi andar sobre veredas rotas.

Como una brisa que viaja y dibuja miradas disfruto la lluvia.
Plena y variada.

domingo, 9 de agosto de 2015

Bienvenida.



Entre el largo viaje y la catarata pidiendo salir de mis ojos, llene la bañera de agua celeste.
Se perdieron los colores al desnudarme.
Al llegar solo vi negro, o solo pude ver oscuro.
El bordo de un vino me esperaba sobre la mesa
El verde de las flores latía en la lata donde viven.

Respiraba libertad violeta y un poco de azul sobre las noches húmedas.
Al hundirme en la fuente de agua celeste, me detuve en mis pechos.
Fueron luces las que vi, en donde me perdí varios minutos.
Tuve cuatro impulsos manejados por mis piernas y el contorno de mis hombros,
Pero sólo me deje llevar por la copa bordo que esperaba mi tacto.

Una melodía sonaba lentamente, casi no la recuerdo.
Creo haber olvidado todo, o por lo menos el negro inicial.
Mis caderas, apuntaban a la luz.
Mis ojos, al mar artificial producto de mi cuerpo.
Mis miedos, se hundieron y pude saludarlos de lejos.

Una bocina o el timbre gritaron, pude incorporarme.
Reconocí mi lugar, era mi sitio.
Bienvenida.







miércoles, 1 de julio de 2015

Malabares.

Estar entre tus piernas
Requiere su tiempo
Con ideas pasajeras
Y fantasías eternas.

Pero si el viento es fuerte
Claro, seco, fresco
Me confundo con la brisa
De tu andar imperfecto.

¿Qué vas a poder preguntar?
Si tu escape es perfecto
Si tu sombra fue el protagonista
De este renglón del cuento.

De pronto se prendieron las luces
Y quedaste al descubierto
Eras el ejemplo
Conocido del momento.

Y en un bar de bailarines
Entre copas y malabares
Te descubrí siniestro.
Ya perdí mi boleto
Rescátame de este juego.

¿Qué vas a poder preguntar?
Si tu escape fue perfecto
Ya perdí mi boleto
Rescátame de este juego

Ya perdí mi boleto

Rescátame de este juego.

lunes, 17 de marzo de 2014

Conchita.


Un frasco tengo, lleno de ternura
Con gotas de colores y versos de canciones
Risas con sabor a mermelada, salen del frasco para darte
Embriagarnos de dientes blancos
Unas horas de colectivo, viajan conmigo y con el frasco
Se mueve y se mezclan la ternura y las risas
Mirarte me da luz, abrazarte paz.
Mientras miraba los árboles, la gente y el semáforo
Me acorde de ese viento
-“No te creí ¿te acordas?”
 Con mi piel morena, mi frasco y mi pelo corto llegué.
De mi bolsa te di el frasco, de mi mirada,  te di caricias recuerdos.
En este frasco hay claras y oscuras
Flavis y maruchas.
Hay muchos lentes
Hay ternura, para vos, para mí.
Busquemos la luna y bailemos.

jueves, 7 de febrero de 2013

Oferta de colores.


Eran días largos, con noches más largas, con lunas duplicadas y copas rebalsadas. La calle tenía esos banderines que tanto nos gustan. No hablábamos, gritábamos entre brindis y besos.

La ropa se volvía por momentos blanca como la  espuma, mojada como el agua y colorida como el cielo. No existían las veredas ni las sendas peatonales. Los semáforos eran un continuo amarillo. Las bicicletas bailaban junto con nuestras palmas y las risas eran abanicos.

La música no dejaba de sonar y las rondas eran continuas.

De repente bailaba a tu lado, decía la canción.

Todo era fiesta, sin horarios, ni relojes, sin principio ni final.

Todo era un carrousel.

¡Colores!

Es carnaval.